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Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Dios

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Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Dios.

Dios tiene perfecto conocimiento, no sólo de cuanto decimos o hacemos, sino también de nuestros pensamientos más secretos. Discierne todo lo que nuestro corazón encierra, aun cuando nosotros mismos no lo veamos en la mayoría de los casos. Si, por ejemplo, en ocasión de vernos envueltos en determinadas circunstancias o dificultades, se nos exhorta a juzgar en nosotros lo que no puede tener la aprobación de Dios, en seguida nos indignamos sintiéndonos inclinados a creer que todo en nosotros está bien, y que hay que buscar fuera de nosotros la causa de la turbación.  Tenemos el Ejemplo del endemoniado que quería estar en la barca  Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.  Mas él Señor Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis Cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban. ( Marco Capítulo 5: vean 18 al 20 )

Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo Jesús, y administradores de los misterios de Dios.  Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.  Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor Jesús.  Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor Dios, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. ( 1 Corintios  Capítulo 4: 2 al 5, ) 

El enemigo multiplica sus ataques, pero es impotente en presencia de un creyente en buen estado espiritual, que supo vestirse de “Toda la armadura de Dios.” (Efesios Capítulo 6: 10 al 18,) Es por eso que la  armadura que no consiste en un conocimiento sino más bien en conocimientos teórico o intelectual de ciertas verdades de nada te vale. Porque vale la pena ser un Cristiano Lleno de armadura de Dios, sino en el buen estado práctico del alma – como también en presencia de una asamblea que no muestra grieta alguna, donde todo está en orden, en obediencia al Señor Jesús, en la dependencia del Espíritu y el temor de Dios. 

Amigo y amiga; Cuán poco nos conocemos!... Muchas experiencias se necesitan a menudo que los día van  pasando, tenemos un solo camino que buscar la ayuda Espiritual Que viene de Dios, tan solo depender de ti aceptar vivir  bajo la Gracia Divina de Dios,  para ser enseñados, por la Palabra de Dios. Porque siempre y ante todo, conviene que examinemos el estado de nuestro corazón. Una vez bien comprendido esto, podemos pedir, como lo hacía el Salmista. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno... ( Salmo Capítulo 139: vean 23 al 24).

Siempre te he enseñado y hablado que somos eterno y nuestra vida, y la vida continua  en él Reino de Dios, para nosotros cumplir todos estos requisitos es necesario que nos Dejémonos Examinar) Por Dios, por “la Palabra de Dios… Así esta escrito y será hecho, allá tú que no Practicas  la palabra de Dios que mora en ti , dentro de tu corazón esta la fuerza como el querer así como él hacer tan solo debes nacer para Cristo Jesús. Sigue en esta Fe, confianza, firmeza, aceptación  en la cual es Autoridad,  palabra viva y  eficaz,” Gloria a Dios.; Ella es “más cortante que toda espada de dos filos”, “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”, y, “todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4: 12 al 13). 

Ya que tan poco sabemos discernir nuestro propio estado, preciso es que Dios nos revele Él mismo lo que debemos juzgar en nuestro corazón. Por ello, Él permite o nos envía pruebas que ponen a parar a pensar en positivo con una mente en blanco pasando por luchas pero también en Gozo de Cristo Jesús, porque  lo que hay en el fondo de nosotros mismos consideremos y enseñado a través de la Palabra de Dios que nos dice; “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 

(  Deuteronomio Capítulo 8: vean 2, ).

 Cuando un hecho sin importancia llega a producir grave desconcierto, es signo revelador de un estado moral nada bueno; ya que de no ser así, se hubiese necesitado para llegar a este desconcierto una causa mayor: cuanto más pequeño es el hecho que revela un estado moral que corregir, tanto peor es éste. Generalmente las causas que discernimos por nosotros mismos son las causas secundarias. ¿Cómo es posible que circunstancias tan insignificantes produjeran semejantes resultados? Si no hubiese hecho esto o dicho aquello, todo lo que siguió seguramente no se hubiera producido. ¡Y cuántos reproches nos hacemos o hacemos a aquellos que provocaron lo que reveló el mal estado de nuestro corazón! ¡Cómo perdemos de vista que fue Dios quien permitió todo para el fin que quería alcanzar, es a saber, manifestar nuestro estado interno! El hecho que ha conducido a esta relevación tiene, en sí mismo, en la mayoría de los casos, muy relativa o poca importancia. Dios había discernido lo que tenía que ser juzgado cuando nosotros lo ignorábamos aún y, por el contrario, pensábamos que todo iba bien; por eso, no queriendo dejarnos en este estado, Dios ha permitido, o enviado, lo que nos abrió los ojos sobre un estado de cosas no confesado y hasta no reconocido. ¡Qué amorosa gracia es, pues, que así obre Gloria a Dios!

Si para un creyente eso es una verdad, también lo es para una asamblea. ¿Cómo puede ser que un hecho sin importancia produzca en ella tanta turbación y discordia? Sin duda alguna, porque Dios se sirvió de él, o lo “mandó” podemos comparar esta cita biblica ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor Dios no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno. ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.  Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Dios ?”

( Lamentaciones Capítulo 3: vean 37 38 al 40, )

Hoy en día para descubrir el estado moral físico y Espiritual  en las  personas Creyentes tiene una grand lucha que a travesar y un reto que enmarcar. De manera que no sería de ningún provecho pararnos en los mismos hechos buscando, solo pretexto de paz, o un  arreglo personal de Salvación o simplemente una fachada de cristiana convencida no convertida, por lo cual  se les da por nombre cristinas. Sin ningún proceso de cambio, porque quieres vivir de lo libre sin tener compromiso con Dios. Señores y señoras Cristiana en él amor a Dios."" O"" Todo o nada, tienes que sacrificar tu vida rechazando el pecado, esté será el paso más importante que  salvaría tu vida y tu casa, y toda tú familia quizás buscas el camino solo por  apariencia,  pero que no sería el verdadero remedio No. Hay que ir hasta el origen Principal, ir desde los efectos hasta las causas, e inclinarnos bajo la poderosa mano de Dios. Es el estado de los corazones lo que hay que juzgar, y esto sólo puede hacerse en presencia de Dios; por eso, es de suma importancia llevar las almas y la Familia Delante de Dios. Sólo a este precio se obtiene la restauración del estado moral de un creyente o de una asamblea en gozo y luchas por cuidar de su salvación, el restablecimiento de la paz entre los hermanos, la comunión y la prosperidad espiritual. 

No olvidemos jamás que las dificultades producidas por el adversario (y permitidas: “Dijo;  Dios a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” Job 1:12; “Y Dios dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.” Job 2:6), o directamente enviadas por Dios, son para ponernos a prueba para nuestro bien, trátese de la vida de un individuo o de la vida de la asamblea. ¡Cuán importante es pues que velemos sobre el estado de nuestro corazón, sobre el estado de la asamblea! Seamos vigilantes en eso y, para ello, repitamos todos la plegaria del Salmista: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” (Salmo Capítulo 139: 23 al 24,). 

Si no es así, el adversario conseguirá victorias y éxitos seguros, y sufriremos dolorosas experiencias. Sin embargo, por humillantes que éstas sean, no dudemos jamás de la fidelidad del Señor, o de sus inquebrantables promesas, no nos desalentemos, aunque algunas veces ocurra que las circunstancias se muestren propicias a turbar a todo aquel que no mira más que hacia abajo. Creyentes débiles, que hasta entonces comprendieron quizás mal su posición y sus privilegios, serán fortalecidos a través de combates que tendrán que sostener, como lo fueron antes los combatientes de la fe; de flacos que eran, se nos dice: “se hicieron fuertes en batallas” (Hebreos 11:34). Por otra parte, el Señor manifestará aquellos cuyo corazón es recto, y en los cuales Él habrá obrado. A pesar de todo cuanto los Suyos le hayan deshonrado, mantengamos nuestra confianza: ¡Él sabrá glorificarse!

¡Qué este pensamiento nos anime y fortalezca nuestra fe! Pero también vigilemos el estado de nuestro corazón, acordándonos de las exhortaciones de Proverbios 4: 23, y  26 al 27: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”, y, “Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal”, y para realizarlas, repitamos sin cesar la oración de David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.”

Palabra Clave; Dichoso aquel que en verdad puede exclamar: “Oh Dios, tú me has examinado y conocido.”!(Salmo 139:1).

Palabra de Ayuda; No intentemos pues desviar el filo de la Palabra Dios, si es que deseamos ser mantenidos en una buena condición moral en Salvación de Cuerpo alma y espíritu.  Perdona, Reconoce, Acepta, ConfíaArrepiéntete en él Nombre de Jesús. 

!!!CONSEJO!!!;Desconocerlo, ¡sería obstaculizar la Grandeza y el trabajo de Dios!

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Dios le bendiga...


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 España 16  de Enero del 2011

Gracias a Dios

Iglesia Ayuda Espiritual Grandeza de Dios


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Un cordial Saludo esté Humilde Colaborador de Cristo Jesús...

 

Atentamente.

 Pablo Jose Romon Pacheco

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